(2 Corintios 5:10). Cualquiera que lee esta declaración de Pablo, entiende que el apóstol, por el Espíritu Santo, está señalando que al final hay un juicio par todos los cristianos. Un juicio en el que cada uno tendrá que recibir no solamente recompensa por las diferentes cosas buenas que hubiere hecho (como he oído a algunos que tratan de explicarlo), sino también juicio y sentencia por las malas. Esta advertencia de juicio por cierto, me consta que ha sido usada siempre como una arma muy efectiva para evangelizar. Se usa precisamente, como una poderosa advertencia para hacer ver al impío que le espera juicio, impresionándolo así, para que deje de seguir viviendo en pecado.
Viendolo evangelísticamente, lo antes dicho está correcto. Pero si nomás a este aspecto elemental reducimos nuestra interpretación del texto citado, aún contoda buena intención, contribuimos para fomentar un concepto erróneo. Pues movidos precisamente por el temor de ese juicio, he oído a muchos creyentes fieles preguntar:"¿Quiere ésto decir que al final de una vida intensa de fidelidad al Señor y a su Palabra, vamos a tener aún que ir todavía a juicio?'. Este razonamiento, venido de labios de cristianos que caminan con Dios, no es posible evadirlo, y mucho menos rechazarlo. Mas aún, cuando los que esto han preguntado, lo han hecho basado en otra declaración de Pablo en la que, hablando del Juicio venidero, promete a los fieles diciéndonos que:"ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al Espíritu" (Romanos 8:1)
Tuesday, May 5, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment